Tomada la decisión del enlace tendréis que concretar el día y el lugar. Quizás ya tengáis una idea de cómo queréis que sea vuestra boda, dónde va a ser la ceremonia o en qué salón realizaréis el banquete. En este caso, la primera tarea será confirmar disponibilidad y reservar los diferentes escenarios de la boda. Que haya o no disponibilidad permitirá que terminéis de fijar la fecha del enlace. Fijado el día, el lugar de la ceremonia y dónde realizaréis la posterior celebración podréis centraros en las invitaciones.
Hasta el día de la boda todo serán preparativos y vuestra agenda se llenará de citas con salones para bodas, boutiques, floristerías… Para ello tendréis que calcular el tiempo del que disponéis y el que necesitaréis para cada una de las tareas. Por lo que respecta a las invitaciones, tendréis que tener en cuenta que su entrega debe hacerse con suficiente antelación como para que los invitados puedan confirmar su asistencia. Tened en cuenta que puede que hayan invitados que vivan lejos y tengan que organizar sus viajes. A parte de ello está el tiempo de impresión, por lo que preguntad a la imprenta cuánto les llevará tener las invitaciones listas.
Otro aspecto importante a tener en cuenta en vuestra elección es el presupuesto que queráis destinar a este asunto. La creatividad no tiene límites pero quizás el bolsillo sí. Deberéis controlar los costes del papel, las impresiones, los sobres y cualquier otro tipo de elemento que vayáis a incluir y pueda modificar los gastos finales.












