No comáis, durmáis ni respiréis sólo por vuestra boda. Si en los seis meses previos no existe otra cosa que velos, lazos, accesorios y centros de mesa, estaréis avocados a un gran anticlímax en el futuro. Esforzaos de verdad para reservar al menos un día a la semana como “Día sin boda” en el que salgáis a divertiros como hacíais antes de prometeros.

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